El consumo de estos fármacos para tratar obesidad y sobrepeso, condiciones que afectan a siete de cada diez adultos en Paraguay, ha aumentado de manera descontrolada. Aunque fueron desarrollados para la diabetes, su popularidad como “adelgazantes” lleva a muchos a ignorar protocolos de seguridad esenciales.
Expertos advierten que la aplicación debe ser estrictamente subcutánea. Se reportó que una mujer de 42 años fue internada en cuidados intensivos tras administrarse el medicamento de forma intravenosa. Además, está contraindicado para personas con antecedentes de pancreatitis o cáncer en la médula tiroidea.
Entre los efectos secundarios más graves figura la gastroparesia, que provoca vómitos y dolor intenso. La doctora Elena López, endocrinóloga, resalta la importancia del seguimiento médico para prevenir complicaciones y garantizar un uso seguro de estos fármacos.