Los pobladores aseguran que los delincuentes ingresan a las viviendas y se llevan todo tipo de objetos, como sillas, mesas, escobas, garrafas, planteras y parrillas. Uno de los últimos casos fue el robo del medidor de agua de una familia.
A la inseguridad se suma un terreno baldío abandonado y la falta de alumbrado público. Según los vecinos, el lugar es utilizado como aguantadero y acumula basura y animales muertos.
La comunidad exige a las autoridades una intervención urgente, con limpieza del terreno, reparación del alumbrado y mayor presencia policial para frenar los hechos delictivos.