La Secretaría Nacional por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad (SENADIS) y el Viceministerio de Transporte se unieron para poner en marcha una solución histórica: la entrega de tarjetas personalizadas de billetaje electrónico a unas 7.000 personas con discapacidad. Con este plástico, los beneficiarios podrán validar su viaje sin costo en los validadores de los buses.
La medida responde a una cruda realidad que denuncian las propias organizaciones de usuarios. Aunque la gratuidad ya estaba fijada por ley, en la práctica era “letra muerta”. Gremios como Cetrapam se oponían a implementarla plenamente, lo que generaba un calvario diario: los choferes, al notar que subía una persona con discapacidad, muchas veces directamente no les paraban para no “perder” el pasaje o les ponían trabas dependiendo del humor con el que amanecían.
Con la implementación de la tarjeta, el pasajero podrá marcar su viaje y el Estado se encargará de transferir la compensación a las empresas de transporte, eliminando el conflicto directo con los conductores. Sin embargo, los beneficiarios recalcan que esto es apenas el primer paso dentro de un sistema e infraestructura vial profundamente discriminatorios que aún no garantiza veredas, rampas ni unidades adaptadas.