El médico cardiólogo Miguel Alcaraz fue víctima de un robo en el estacionamiento de un supermercado de la ciudad de Ñemby, donde dejó estacionado su vehículo mientras realizaba compras.
Los presuntos autores, que se movilizaban en un automóvil Toyota Ractis, habrían utilizado inhibidores de señal para acceder al rodado sin forzarlo y sustraer el costoso equipo médico.
El profesional descubrió el hecho tras permanecer aproximadamente una hora y media en el establecimiento. Al regresar a su automóvil, constató la desaparición del aparato, valuado en más de G. 100 millones.
Alcaraz lamentó la importante pérdida económica y profesional, señalando que adquirir este tipo de tecnología requiere años de formación y un gran esfuerzo económico. El equipo era una herramienta fundamental para el desarrollo de su labor médica.