Para demostrar que la justicia puede aparecer en el lugar menos pensado, un partido de fútbol local en Limpio se quedó sin su máxima autoridad antes de empezar. El árbitro del encuentro ingresó al campo de juego, pero en lugar de pitar el inicio, fue recibido por agentes policiales que lo detuvieron por incumplimiento del deber legal alimentario.
Los efectivos sabían que el hombre estaría allí puntualmente para dirigir, por lo que montaron el operativo en la misma cancha. Ante la mirada atónita del público y de los jugadores, los oficiales le notificaron la orden de captura del sistema, la cual arrastraba desde el año 2019.
Aunque el detenido alegó haber “solucionado” su situación legal anteriormente, la falta de un documento respaldatorio en el momento y la vigencia de la orden en el sistema informático policial obligaron a su traslado a la Comisaría 9ª de Limpio, dejando el encuentro suspendido.
Este insólito episodio no solo dejó a todos sin fútbol, sino que se convirtió en un recordatorio de que las responsabilidades familiares no se pueden gambetear, ni siquiera vistiendo el uniforme de juez.