Para demostrar que el deporte rey puede fusionarse con lo mejor de la cultura pop, la gran final de este domingo marcará un hito sin precedentes. Por primera vez en la historia, el entretiempo del partido definitorio adoptará el espectacular formato del Super Bowl norteamericano, concentrando a las mayores estrellas globales en un solo escenario.
El despliegue de artistas es sencillamente impresionante: Shakira y Burna Boy interpretarán el tema oficial, acompañados por la reina del pop, Madonna, el fenómeno global del K-pop, BTS, y la gran sorpresa de último momento, Justin Bieber. La puesta en escena estará coordinada por Chris Martin de Coldplay, quien actuará junto al director de orquesta Gustavo Dudamel.
La magnitud de este show de 11 minutos obligará a duplicar el descanso habitual, extendiendo el entretiempo a 30 minutos para permitir el montaje técnico. Además de hacer historia en el entretenimiento, el evento apoyará una causa benéfica orientada a recaudar 100 millones de dólares para la educación y el acceso al fútbol de niños en todo el mundo.