La definición de la competencia fue tan ajustada que nadie en el estudio sabía con certeza quién había ganado. Para despejar las dudas, el juez Harry tuvo que revisar detalladamente las grabaciones de cada una de las cámaras, ya que a simple vista era imposible notar la diferencia entre los participantes.
El equipo de arbitraje congeló la imagen en el segundo cero para ver la posición exacta de ambos competidores en simultáneo. Al parar el tiempo, se pudo comprobar que Rodrigo logró sacar una mínima ventaja de centímetros justo antes del cierre.
El veredicto final determinó que, en el último suspiro, Rodri ya se encontraba en la entrada de la escalera, mientras que Atos todavía estaba rezagado en el último cuadrante de la torre. Por esta pequeña diferencia en el circuito, el juez confirmó que Rodrigo es el ganador de la competencia y se salva de ir a la banca.