El documento establece que los funcionarios deben mantener la calma, informar a la dirección y derivar las consultas hacia los voceros institucionales autorizados.
También dispone medidas para proteger la privacidad de los pacientes y prohíbe filmar áreas asistenciales sin consentimiento. Además, pide al personal de seguridad evitar confrontaciones o manipulación de equipos periodísticos.
El manual establece igualmente que no se deben brindar cifras sin verificar ni exponer historias clínicas o datos privados. La medida busca ordenar la comunicación institucional, aunque genera cuestionamientos sobre posibles trabas al trabajo de la prensa.