La alerta se encendió al descubrirse casos de sexualización, acoso sexual y el uso de inteligencia artificial para modificar o crear imágenes con contenido sexual no consentido. De acuerdo con el sector estudiantil, este tipo de hechos ya fue identificado en aproximadamente diez facultades y unidades de la institución.
Las fotografías utilizadas son extraídas de perfiles de redes sociales como Instagram para luego ser alteradas, generando representaciones falsas en las que se ubica a las víctimas en situaciones o actos que no realizaron.
Esta modalidad ha generado un clima de profunda desconfianza e incertidumbre entre las alumnas, quienes expresaron preocupación ante la posibilidad de que sus propios compañeros de clase o personas allegadas sean los responsables de solicitar o distribuir dicho material.
Respecto a las acciones institucionales, la representación estudiantil señaló que la respuesta por parte de la universidad ha sido rápida ante las denuncias. Sin embargo, enfatizaron la delicadeza y complejidad que conlleva investigar este tipo de delitos en el entorno virtual, debido a la dificultad para rastrear a los responsables cuando se utilizan herramientas que permiten ocultar la identidad.