Patricia Jara, organizadora con cinco años de trayectoria, afirmó que su desaparición se debió a un cuadro de psicosis y miedo, asumiendo el error de haber huido en un momento de crisis. Destacó que ella misma proporcionó su ubicación a las autoridades para ser detenida, enfrentar las denuncias y dar su versión de los hechos.
La mujer desmintió las versiones de decenas de estafas, señalando que los inconvenientes reales se limitan a casos puntuales de fechas recientes. Jara insistió en que su intención es llegar a acuerdos con los afectados para realizar la devolución del dinero o cumplir con los eventos pendientes, subrayando que no actuó de mala fe.
Finalmente, la imputada pidió disculpas públicas y manifestó que su principal motivación para solucionar el conflicto es su hijo de tres años. Mientras el proceso legal continúa, sus familiares y su abogado se encuentran disponibles para dialogar con los damnificados y gestionar las soluciones correspondientes.