La misión Artemis II alcanzó un nuevo récord de distancia en vuelos espaciales tripulados, superando marcas históricas del programa Apolo.
Durante el trayecto, los astronautas captaron imágenes inéditas del lado oculto de la Luna, donde se observa un terreno altamente accidentado, con cráteres profundos y zonas nunca antes registradas con tal nivel de detalle, además de fenómenos como posibles impactos de meteoritos en la superficie lunar.
Este avance representa un paso clave dentro del plan de la NASA para establecer una presencia sostenida en la Luna y avanzar hacia la creación de una futura colonia, en medio de la creciente competencia con China en la carrera espacial.