Hicks relató que en más de una ocasión fue excluida de festivales o eventos porque otras artistas no querían que participara, y que recibió mensajes directos en los que colegas le aseguraban que los espacios que ocupaba “les pertenecían”.
La artista destacó que estos ataques, aunque constantes, no la llevaron a perjudicar a otros; por el contrario, siempre ha ofrecido su apoyo cuando se le solicitó.
Además, la cantante señaló la hipocresía que impera en el ambiente artístico: muchas personas hablan mal de ella a sus espaldas y luego actúan amistosas frente a cámaras o en encuentros personales, una conducta que Hicks describió como “fingir demencia”.
Pese a estos obstáculos, la artista asegura que mantiene su ética y profesionalismo intactos.