Cada año, especialmente el Miércoles Santo, familias enteras se reúnen —muchas veces en la casa de la abuela— para compartir la elaboración de este alimento típico. Entre risas, historias y enseñanzas, la tradición se transmite de generación en generación.
La preparación incluye ingredientes esenciales como almidón, queso Paraguay, huevos, manteca, leche y anís, que dan forma a una masa cargada de identidad. Los más pequeños aprenden a moldear figuras clásicas como argollas o animales, guiados por manos expertas.