Según la investigación, los datos técnicos aportados por el exfuncionario fueron determinantes para desmantelar la estructura logística de una organización dedicada al narcotráfico internacional.
Desde el Registro Aeronáutico Nacional, Kanazawa facilitó la identificación de aeronaves utilizadas por la red criminal, detallando matrículas, números de serie y titularidades entre febrero y octubre de 2021.
El cruce de estos datos con perfiles tributarios permitió detectar presuntos testaferros, entre ellos un docente que figuraba como propietario de una avioneta valuada en 100.000 dólares, vinculada en realidad al clan Insfrán.
El operativo logró desarticular una ruta de tráfico que conectaba Bolivia, el Chaco paraguayo y el departamento Central con Europa. Ante la relevancia de la colaboración del exfuncionario, los investigadores no descartan que este antecedente esté relacionado con su homicidio. Actualmente, el análisis forense de teléfonos celulares forma parte de las diligencias para esclarecer el móvil del crimen.