Lo que un principio parecía una simple experiencia de buceo, se convirtió para Tamara en la mayor sorpresa de su vida.
Adrian, quien había planeado pedirle matrimonio esa tarde, escondió el anillo dentro de un cofre cerrado y lo colocó en las profundidades del océano.
En complicidad con una empresa, dijo a su novia que ganó un concurso (de inicio de buceo) organizado por esa compañía y necesitaba que ella vaya con él. La mujer, sin imaginarse lo que sucedería, accedió.
Una vez en el fondo del mar, Adrian la dirigió hasta donde estaba el cofre y al abrirlo en un gran cartel se podía leer: "¿Quieres casarte conmigo?”. Además, había varios globos, una foto de la pareja y, por supuesto, el anillo.
Los trabajadores de la empresa española grabaron el momento tan especial y lo subieron a sus redes sociales. En solo unos minutos, la historia de amor fue compartida por varios medios de comunicación y se hizo viral.