La emergencia hídrica deja hasta el momento a más de 600 familias afectadas y sobrepasa los 2.000 pobladores evacuados, quienes han debido reubicarse en campamentos temporales o en casas de familiares según reportó el intendente Carlos Duarte.
Ante el avance de las aguas, los habitantes ocuparon de forma improvisada el principal colegio de la localidad por estar en una zona alta, obligando a reubicar las clases de los estudiantes en una universidad de la zona.
La asistencia a la población cuenta con la intervención activa de la Secretaría de Emergencia Nacional y las Fuerzas Armadas, así como con patrullas de rescate abocadas al auxilio de animales domésticos atrapados en la inundación.