Una vecina que presenció el crimen relató que el hombre descendió de un automóvil y disparó contra la joven en plena vía pública, pese a sus intentos por escapar y pedirle que se detuviera.
Según los pobladores, Deisy había denunciado maltratos físicos y amenazas de muerte. Además, aseguraron que su expareja continuaba vigilándola y controlando sus horarios, pese a las medidas judiciales vigentes.
La joven se había trasladado desde el interior del país para buscar mejores oportunidades y era el principal sostén económico de su hogar. Trabajaba en un estudio jurídico y en un minimercado mientras avanzaba en sus estudios de Derecho.
Tras el feminicidio, los vecinos exigieron justicia y la captura del sospechoso, quien permanece prófugo. También reclamaron respuestas de las instituciones ante las denuncias previas de la víctima.