La tensión en Calle 7 no afloja y las repercusiones tras las últimas competencias dejan en claro que cada prueba se juega tanto con el físico como con la cabeza. En una charla sincera, Guada analizó lo que fue su enfrentamiento contra Eli, exponiendo la fría estrategia de su rival y el error propio que terminó dejándola fuera de juego.
Al ser consultada sobre el ritmo lento que Eli mostró en los primeros tramos, Guada no dudó en confirmar que sabía perfectamente lo que estaba pasando: su contrincante estaba regulando energía.
Conocer a la rival fue clave para leer la competencia, aunque no bastó para revertir el resultado. Guada recordó el pasado que las une y cómo eso influyó en el desarrollo de las pruebas en el estudio.
“La conozco bastante a Eli; ella fue mi lideresa en su tiempo. Ella me mostró técnicas de ser, justamente, una estratega”, confesó. Según su análisis, Eli sabía que en la tercera competencia tenía la ventaja histórica, por lo que dosificó el esfuerzo al inicio para presionar en el momento justo y forzar un desempate en una prueba que a Guada ya le había costado en temporadas anteriores.
Al mirar atrás y evaluar qué pudo haber cambiado para modificar el resultado de la tarde anterior, Guada no apuntó a la falta de estado físico, sino al manejo de la ansiedad en los momentos críticos de la definición.
La competidora reconoció que el factor psicológico la traicionó cuando las cosas no salieron como esperaba en el arranque: “Creo que lo mejor que tenía que hacer era tranquilizarme porque en mi primera pasada yo me trabé en todo y ahí me desesperé”. Para ella, mantener la cabeza fría en esa primera complicación hubiera sido la clave definitiva para asegurar el triunfo.