Para demostrar que un error te deja fuera de juego, el búnker amarillo regaló la competencia por pura desconcentración. Eli admitió que dejaron de competir a mitad de camino porque sabían que no había vuelta atrás. Todo fue culpa de Cristofer, quien llegó a la campana sin la pañoleta en la mano y arruinó la pasada del equipo.
La burla del búnker rojo llegó al toque. Ara saltó con todo y le entregó en vivo la pañoleta perdida para burlarse del fracaso rival: “Ya que hablamos de regalitos, Cristofer, tengo un regalo para vos”, tiró la gladiadora roja.
A Cristofer no le quedó otra que pedir disculpas por su tremenda pifiada. Confesó que, por la adrenalina, guardó la prenda en la musculosa en vez de morderla y se le cayó en el camino. “Quise hacerme el Rodrigo”, tiró para defenderse, tirándole de paso un dardo al compañero que está en la banca.