En un material especial por el Día del Padre, el exboxeador profesional Juan Carlos Jiménez y su hijo, “Torito” Jiménez, abrieron su corazón para hablar de lo que significa crecer bajo la sombra de un campeón. Con una carrera dilatada de 117 peleas amateur y casi 90 como profesional, el boxeador que llegó a ser el número uno del ranking de la OMB y a pelear para el mítico Don King, demostró que su mayor victoria no fue sobre el ring, sino abajo de él.
A pesar de las exigencias de la alta competencia, “Torito” recordó que la ausencia nunca fue un problema en su infancia. El verdadero impacto en su vida llegó a través de la disciplina que veía en casa, la cual moldeó su propio estilo de vida actual.
Crecer viendo a un referente mundial dejó una huella imborrable en el participante de Calle7, quien hoy replica de forma natural los hábitos de su padre. “Para mí es normal cuidarme, entrenar, no desvelarme, no salir a farrear, no tomar. Es muy normal porque creció viendo ese de ejemplo de mi papá”, confesó “Torito”.
Por su parte, el exboxeador admitió que el camino al éxito requirió sacrificar incluso los deseos de sus propios padres, quienes querían que siguiera los estudios. Sin embargo, el boxeo ya era su norte, logrando una carrera que llevó el nombre de Paraguay a lo más alto a nivel internacional.
El deseo de seguir los pasos familiares estuvo latente desde temprano, pero el boxeo no es una disciplina fácil para ningún padre. Cuando “Torito” era chico y planteó sus ganas de pelear, la respuesta familiar fue un rotundo freno debido a los riesgos del deporte.
"¿Cómo piensa un campeón más si es su hijo? En una disciplina donde te van a meter moquete, donde te van a lastimar. Es duro para un padre”, explicó Juan Carlos. A pesar de las advertencias, su hijo terminó subiendo al ring ya de grande, a los 20 años, descubriendo que llevaba en los genes la misma potencia y resistencia que su progenitor.
Finalmente, ambos coincidieron en que la mayor enseñanza no vino de discursos, sino de la mentalidad poderosa de no aceptar un “no” como respuesta. Para Juan Carlos Jiménez, el balance de su vida familiar es el título más importante de su vitrina. Hoy, de cara a los 70 años, el exboxeador resume su rol paterno con una frase contundente que demuestra su tranquilidad: Presencia constante y preocupación activa por el bienestar de sus hijos a lo largo de los años; satisfacción plena por haber entregado todas sus fuerzas en la crianza y el cuidado familiar y misión cumplida al ver a sus hijos encaminados, agradecidos y aplicando los mismos valores de disciplina.