Cerca de la 1:20 de la madrugada, un grupo de personas atacó con dinamita la sede del Banco Sudameris en Naranjal. La explosión destrozó la estructura del edificio para acceder al dinero de la bóveda, cuyo monto sustraído aún se desconoce.
Para asegurar el robo, los asaltantes sitiaron la comisaría local con disparos al aire, manteniendo neutralizados a los cinco uniformados presentes. Los criminales huyeron en siete vehículos y dispersaron clavos “miguelitos” para inhabilitar las patrulleras que intentaron seguirlos.
La fiscal María del Carmen Mesa ya analiza las cámaras de seguridad para identificar a los responsables. El suceso coincide con el nuevo decreto presidencial que autoriza el despliegue de militares en apoyo a la seguridad interna ante ataques con armas de guerra