Según expuso el parlamentario, estas herramientas han sido desvirtuadas para convertirse en instrumentos manipulados que buscan influir de forma engañosa en la intención de voto de la ciudadanía.
El congresista sostuvo que los dirigentes que recurren a sondeos dibujados incurren en un severo autoengaño al asumir que la manipulación de la percepción garantizará el respaldo popular. En ese sentido, enfatizó que alterar los datos de las encuestas invalida su rigor científico y no asegura el éxito electoral, lo que representa una grave equivocación de cálculo para los propios proyectos políticos.