Hasta la fecha, las autoridades han aplicado 498 sanciones a conductores que ingresaron indebidamente al carril exclusivo. Esta falta conlleva una multa de 10 jornales, lo que representa un costo de 1.115.000 guaraníes para los infractores. El objetivo de estos controles es garantizar que la vía cumpla su función de agilizar la circulación de los buses.
Las infracciones son constantes, especialmente en horarios pico, cuando los automovilistas buscan adelantarse o esquivar filas de tráfico lento. Muchos conductores circulan varios metros por la zona prohibida antes de intentar retomar el carril común, ignorando la señalización. Además de multar, los agentes realizan tareas de orientación para recordar la vigencia de esta normativa vial.
Por su parte, los ciudadanos sancionados argumentan confusión sobre los tramos permitidos o cercanía a sus destinos. También denuncian que los propios conductores de buses invaden frecuentemente los carriles particulares. Esta situación ha generado un ambiente de “todos contra todos”, donde se exige que el control sea riguroso para ambas partes.