La identificación se logró tras pericias balísticas que vincularon los proyectiles hallados en la escena con evidencias recolectadas en un atentado anterior contra la subcomisaría.
Según explicó el secretario de Estado, el ataque fue ejecutado por un grupo de entre 20 y 30 personas, aunque los investigadores estiman que al menos 15 participaron directamente en la incursión, que se prolongó durante unos ocho minutos. Los atacantes superaban ampliamente en número y armamento a los cinco policías que custodiaban el destacamento.
Riera sostuvo que la estructura responsable corresponde a una “nueva camada” del EPP, integrada principalmente por hijos de antiguos cabecillas que se encuentran presos o fallecieron en enfrentamientos. En ese contexto, señaló a “Osvaldito”, hijo de Osvaldo Villalba y Carmen Villalba, como el presunto líder de esta nueva generación.
El ministro afirmó que estos jóvenes habrían sido criados e ideologizados fuera del país antes de regresar a Paraguay para integrarse a la organización armada.
Asimismo, calificó el ataque como un acto de extrema crueldad y sostuvo que el objetivo del grupo sería demostrar poder para fortalecer las extorsiones y el cobro de los denominados “impuestos revolucionarios” a productores de la zona.
Ante el recrudecimiento de la violencia, el Gobierno convocó de urgencia al Consejo de Defensa Nacional (CODENA) para revisar las estrategias de seguridad en el norte del país. Entre las medidas anunciadas figuran el fortalecimiento tecnológico de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), con la incorporación de mochilas tácticas y sistemas de comunicación Starlink, además de ampliar la cooperación internacional con Estados Unidos, Israel y Taiwán para enfrentar a la organización criminal.