Lamentable es la situación que se atraviesa en el Instituto de Previsión Social con las falencias que día a día tienen que atravesar los asegurados.
Recientemente Gustavo Fernández, médico de la previsional, sufrió un aneurisma y tuvo que acudir a un sanatorio privado donde le explicaron que necesitaba internarse en terapia intensiva, pero les pidieron G. 50 millones de póliza de seguro.
Al no contar con el monto requerido, los familiares tuvieron que movilizarse y a través de colegas consiguieron una cama en el IPS, donde trabaja.
Fue un cardiólogo quien les avisó que no había una máquina, un angiógrafo, que necesitaba para tratar el aneurisma. Ese mismo especialista pidió que les atendieran en el sanatorio donde no pudieron pagar.
Finalmente el sanatorio privado prolongó la espera para que la deuda sea abonada.