La jefa de hogar, Rosa María Duré, y su hija, Yanina González Duré, dejaron la casa minutos antes, sin imaginar que aprovecharían su ausencia para cometer el robo.
Al regresar, encontraron la puerta violentada y todos los enseres revueltos, confirmando la desaparición del dinero y de un bolso con mercaderías destinadas a la venta.
Los ahorros robados representaban años de esfuerzo y trabajo duro, ya que Yanina se dedica a la elaboración de empanadas y su madre realiza ventas ambulantes los fines de semana.
La policía inició las investigaciones para dar con los responsables del hecho. La comunidad expresó su indignación por el golpe sufrido en un momento de vulnerabilidad extrema, mientras las víctimas buscan recuperar no solo sus bienes, sino también la tranquilidad que les fue arrebatada.