El incidente motivó la activación inmediata del protocolo de emergencia, la suspensión del consumo de la comida y la derivación médica de unos 20 alumnos, desde el preescolar hasta el séptimo grado, quienes permanecerán bajo observación durante cinco días.
La situación fue detectada en un aula de cuarto grado cuando un estudiante extrajo de su boca un pedazo del material punzante, tras lo cual otros niños y docentes reportaron haber encontrado más restos del elemento en sus respectivos platos de comida.
Si bien no se han reportado cuadros clínicos de gravedad hasta la fecha, algunos niños refirieron molestias estomacales y los médicos advirtieron que este tipo de material presenta dificultades para ser detectado mediante estudios de ecografía.
La provisión de los alimentos se encuentra adjudicada a la empresa Mana, cuyos representantes pusieron en duda la autenticidad de la denuncia al señalar que el material se halló inicialmente en una sola ración.