Jazmín llegó a El Casting camino al Baila a pelear por su sueño, pero detrás de sus ganas de bailar hay una vida llena de lucha. A los 16 años, cuando su papá los abandonó en plena pandemia, tuvo que salir a la calle a vender empanadas y remedios para el tereré con su mamá para que a sus hermanitos no les falte el pan. Gracias a un video de yuyos que subió a las redes, la gente las conoció y el negocio de la familia pudo crecer.
Más allá del trabajo duro, Jazmín abrió su corazón sobre una herida muy profunda: la falta de cariño de su papá. Con lágrimas en los ojos, contó que jamás sintió su presencia ni su afecto.
“Nunca me regaló un juguete, ni una muñeca, ni siquiera me dio un abrazo. Nunca estuvo para mí y no sé si me quería”, confesó sobre la ausencia de un padre con el que no volvió a hablar jamás.
En medio de tanto dolor, su mamá se convirtió en el gran pilar de la casa y su abuela en la compinche con la que miraba la televisión y soñaba con esta oportunidad. Hoy, Jazmín quiere dejar un mensaje para todos los jóvenes que la escuchan: “No importa de dónde venimos, sino a dónde queremos ir. Todo trabajo hecho con honradez vale la pena”.