Ana Silva tiene 26 años y es oriunda de Itá, la conocida ciudad del cántaro y la miel. Desde muy joven descubrió su vocación por la estética, un rubro en el que emprendió hace más de cinco años realizando micropigmentación de cejas y labios. Sus comienzos fueron a pura fuerza de voluntad: empezó atendiendo a domicilio y luego acondicionó un rincón de su casa con apenas una camilla y un espejo, para después ir capacitándose e invirtiendo en su propio negocio.
A la par de su trabajo en la belleza, Ana construyó una sólida carrera artística. Es música multinstrumentista, toca el piano, la batería, la guitarra y canta, pero el instrumento que la identifica como artista es el Keytar. Pasó por agrupaciones conocidas como Mamá Santa y Happy Hour, y actualmente lidera su propio grupo musical, Eirete, que formó junto a sus hermanas.
El motor de todo su esfuerzo fueron sus padres, quienes dejaron todo de lado para acompañar su formación y la de sus hermanas, llevándolas diariamente de la escuela al conservatorio y a las clases de baile. Esa dedicación dio sus frutos: aunque baila todos los estilos, su pasión por la danza paraguaya la llevó a recorrer diferentes escenarios del mundo, llegando recientemente de representar al país en Rusia, donde vivió la emoción de ver cómo el arte paraguayo es ovacionado en el extranjero.
Con su llegada al casting, Ana busca desmentir el dicho de que una persona solo debe dedicarse a una sola cosa en la vida. Su meta es ser una fuente de inspiración para la gente, demostrando que no existen excusas como el trabajo o las responsabilidades para abandonar los sueños, y que con fe y perseverancia todo se puede lograr.