Según el reporte, esta migración no responde a un único factor, sino a una combinación de motivaciones económicas y posicionamientos ideológicos. Entre los principales atractivos se destaca la menor carga impositiva paraguaya en comparación con Brasil, lo que resulta especialmente seductor para quienes buscan estabilidad financiera, iniciar negocios o preservar su capital.
A esto se suma un componente político. Varios de los migrantes entrevistados expresan sentirse incómodos con el rumbo político en su país de origen y encuentran en Paraguay un entorno más alineado con sus convicciones. En ese sentido, la asesora migratoria Roberta Viega señala que una amplia mayoría de quienes llegan comparten esta visión ideológica, lo que refuerza la idea de una migración con identidad política definida.
El perfil del migrante también ha cambiado de forma significativa en los últimos años. Datos de la oficina de migraciones de Alto Paraná indican que anteriormente predominaban los estudiantes, especialmente de carreras como medicina, que representaban cerca del 80% de los interesados. Sin embargo, el escenario actual muestra un giro claro: hoy el flujo está compuesto mayoritariamente por empresarios, emprendedores y jubilados, sectores que buscan mejores condiciones económicas y previsibilidad.
Las redes sociales juegan un papel clave en este proceso. Plataformas digitales se han convertido en vitrinas donde se promocionan las ventajas de vivir en Paraguay, desde costos más bajos hasta beneficios fiscales. Este contenido, muchas veces viral, contribuye a posicionar al país como un destino atractivo tanto para residir como para invertir.
Así, Paraguay comienza a perfilarse no solo como un receptor de migración regional, sino como un punto de convergencia para quienes buscan redefinir su estilo de vida, combinando oportunidades económicas con afinidad ideológica. Un fenómeno que, lejos de ser aislado, parece ir en aumento.