Los antojos constantes suelen ser una señal clara de que al cuerpo le faltan nutrientes de calidad. Cuando no recibe los alimentos adecuados, el organismo busca energía rápida y exige carbohidratos como panes, pastas o masas.
Para evitar esto, la nutricionista Lic. Destefano señala que la mejor estrategia es consumir “comida real” entre tres y cuatro veces al día. Un plato completo debe estar compuesto principalmente por proteínas y grasas saludables (un 60% a 70%), dejando de lado la vieja idea de basar la alimentación en carbohidratos. Un ejemplo claro es la sopa de verduras: si se toma sola, sin proteína, generará hambre a las pocas horas.
Otro factor determinante es la hidratación, ya que el cerebro suele confundir la sed con el hambre. Además, se sugiere cenar alrededor de las 20:00. Si por trabajo se cena más tarde, lo ideal es retrasar el desayuno a la mañana siguiente para darle al cuerpo el tiempo de descanso y ayuno que necesita.