El sospechoso fue capturado tras montar oficinas de fachada en edificios céntricos para simular legitimidad y captar víctimas mediante engaños.
La estructura operaba bajo un esquema de “venta de espejitos”, utilizando locales alquilados en sitios estratégicos como el edificio CGESA para generar confianza. El líder aseguraba poseer contactos influyentes y “cupos políticos” para facilitar nombramientos en ministerios y binacionales, incluso cuando los procesos de selección ya estaban cerrados.
El enganche se realizaba de forma personal a través de una red de reclutadores que buscaba a personas desesperadas por un empleo estable.
En cuanto al impacto económico, se documentaron casos donde las víctimas entregaron hasta 30 millones de guaraníes en efectivo.
La investigación ya ha identificado a una cómplice encargada de los alquileres y transferencias, sobre quien pesa una orden de detención junto a otros implicados. A pesar de la naturaleza del fraude, el comisario Nimio Cardoso aclaró que no se han hallado nexos entre los estafadores y los oficiales encargados de las admisiones policiales.
Las autoridades instan a otros afectados a realizar la denuncia formal para dimensionar el alcance total del esquema.