La calle de aproximadamente 1.600 metros se convierte en un lodazal con cada lluvia, generando accidentes, daños a vehículos y dificultando la atención de emergencias médicas.
Los vecinos denuncian la falta de respuestas de la Municipalidad de Luque, la Gobernación y el MOPC, que se deslindan de responsabilidades.
Años de promesas incumplidas mantienen a los habitantes en la incertidumbre, mientras la falta de infraestructura limita la seguridad y el desarrollo económico de la zona, afectando la calidad de vida de generaciones de residentes.