Lo que debía ser un parto normal dentro de la sala de un hospital se convirtió en un alumbramiento extremo y en precarias condiciones sobre la carrocería de un vehículo.
Eran las 22:30 hs del viernes pasado cuando empezó la emergencia sobre un parto que estaba empezando en una estancia y que la paciente debía ser trasladada de urgencia al puesto de salud más cercano.
Ante la urgencia y la falta de una ambulancia operativa en ese momento, la enfermera Gavi Coronel, enfermera de la USF de Toro Pampa, quien se encontraba de vacaciones, pidió a su marido que la trasladara en su vehículo particular, logrando interceptar a la paciente en zona de Ñu Apu’a, departamento de Alto Paraguay.
El alumbramiento se produjo sobre un colchón improvisado en la carrocería del vehículo que traía a la mujer, siendo iluminados únicamente por linternas. Al intervenir, la profesional detectó que el recién nacido presentaba una circular simple de cordón, una complicación que logró resolver exitosamente al retirar el cordón, aspirar al bebé y abrigarlo con materiales de su propio kit de parto. A pesar del riesgo de que el niño no llegara con vida al puesto de salud si no era asistido en la ruta, el pequeño comenzó a llorar tras la intervención y ambos fueron estabilizados antes de ser trasladados a la Unidad de Salud Familiar (USF) para los cuidados finales.
Este incidente resalta la crítica situación de aislamiento que enfrentan los habitantes del Chaco paraguayo, donde la falta de caminos transitables y la escasez de recursos médicos marcan la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque recientemente se ha gestionado la entrega de una nueva ambulancia 4x4 para la zona, Gavi señaló que es común que el personal de salud deba recurrir a sus propios medios para salvar vidas en una región donde muchos profesionales no logran adaptarse a las duras condiciones climáticas y geográficas.