Entre los manifestantes, un comerciante denunció que tiene G. 200 millones retenidos, situación que le impide sostener a su familia. Además, aseguró que la falta de acceso a ese dinero le dificulta cumplir con el pago de salarios a sus empleados.
Los afectados también cuestionaron que la entidad continuara ofreciendo promociones para captar depósitos y sueldos días antes de la crisis.